STATEMENT

El color como memoria y transformación

Mi trabajo parte de una búsqueda que permanece abierta. No comienzo una obra con un resultado completamente definido. Empiezo, observo y dejo que el proceso me revele posibilidades que no había previsto. Una línea, un color, una forma o una materia pueden conducir hacia otra imagen. Por eso muchas veces comienzo una obra sin saber exactamente dónde terminará. La creación, para mí, es también una forma de descubrimiento.

Mi experiencia está marcada por el desplazamiento entre diferentes geografías y culturas. Venecia, Buenos Aires y Colombia forman parte de una misma memoria que se ha ido transformando con el tiempo. No intento representar literalmente esos lugares. Lo que permanece es su huella: una manera de mirar, determinadas atmósferas, colores, formas y experiencias que reaparecen transformadas en el presente.

El color ocupa un lugar fundamental en mi manera de construir una obra. No lo utilizo únicamente para representar una realidad, sino para transformarla. Los colores de mi memoria veneciana se encontraron con la intensidad cromática de Colombia y, a partir de ese encuentro, fueron adquiriendo nuevas relaciones. Fucsias, naranjas, verdes, amarillos, azules, tierras y otras tonalidades aparecen como parte de una experiencia visual que no permanece fija. El color puede modificar el espacio, alterar una figura, producir una atmósfera y expresar aquello que no necesariamente puede ser dicho con palabras.

Por eso entiendo la memoria como algo vivo. No es un archivo inmóvil del pasado. Cuando una experiencia regresa, ya no es exactamente la misma: ha sido modificada por el tiempo, por otras experiencias y por la mirada desde el presente. La pintura permite que esas capas se encuentren.

A lo largo de mi trayectoria han aparecido máscaras, personajes del carnaval, paisajes, ciudades, ángeles, Cristos, mariposas y otras figuras. No los entiendo como un repertorio cerrado ni como símbolos que deban tener una única interpretación. Son motivos que han surgido en distintos momentos de mi búsqueda y que pueden transformarse, desaparecer o conducir hacia otros. Mi trabajo no responde a una repetición sistemática de series; prefiero seguir el movimiento de la investigación y permitir que un tema abra la puerta al siguiente.

La máscara, particularmente vinculada a mi experiencia del carnaval veneciano, ha sido una presencia recurrente. Me interesa por lo que permite ocultar y revelar al mismo tiempo. Detrás de una máscara puede desaparecer una identidad y, a la vez, aparecer otra posibilidad de ser. En mi obra, este motivo se relaciona con la transformación, el desdoblamiento y la experiencia de habitar entre diferentes contextos culturales.

La transformación también atraviesa otros motivos de mi trabajo. Las mariposas, por ejemplo, han aparecido asociadas a ideas de metamorfosis, fragilidad y cambio; pero más allá de cualquier significado fijo, su presencia responde también a una investigación formal sobre el color, la transparencia, el movimiento y la figura.

Trabajo desde la experimentación. La pintura, el dibujo y la escultura me permiten investigar diferentes comportamientos de la línea, el color, la superficie y la materia. El procedimiento no es simplemente un medio para llegar a una imagen previamente concebida: forma parte de lo que la obra llega a ser. En mi obra gráfica, por ejemplo, el papel ha funcionado como un espacio particularmente libre para la línea y el gesto. En la escultura, distintos materiales —como piedra, bronce, vidrio y metal— han abierto otras posibilidades para pensar la relación entre memoria, transformación y forma.

Existe también una dimensión espiritual en una parte de mi trabajo. Las figuras religiosas y otros motivos vinculados a lo sagrado aparecen como espacios de reflexión sobre la existencia, la fragilidad, la transformación y la experiencia humana. Esta dimensión convive con lo cotidiano, con la imaginación y con la materia, sin establecer una separación rígida entre unas y otras.

Después de décadas de trabajo, sigo entendiendo el arte como una búsqueda y no como una fórmula. Me interesa conservar la posibilidad de cambiar, de equivocarme, de descubrir y de comenzar nuevamente. La obra no está completamente determinada antes de existir: se construye en el encuentro entre la memoria, el color, la materia, la experiencia y aquello que aparece durante el proceso.

Pinto para buscar. Y en esa búsqueda, la memoria se transforma en color, el color se transforma en experiencia y la experiencia vuelve a convertirse en imagen.

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